Cómo funciona la industria de modelos webcam en Ucrania: relatos de trabajadoras

Industria de modelos webcam en Ucrania: estudios, trabajadoras y clientes

Nota editorial: Este artículo es una traducción y adaptación al español de un reportaje publicado originalmente en Ucrania en 2016. Los datos sobre tráfico, ingresos, legislación y funcionamiento de las plataformas corresponden a la época de la publicación original. Los conservamos porque ofrecen una visión directa de cómo funcionaba entonces la industria de modelos webcam en Ucrania.

La industria de modelos webcam convirtió los chats de vídeo para adultos en una fuente de ingresos para miles de personas de distintos países. Ucrania también desarrolló una red de estudios donde jóvenes trabajaban frente a una cámara para clientes extranjeros, normalmente a través de grandes plataformas internacionales.

Este reportaje recoge las experiencias de dos mujeres ucranianas, Alina y Svitlana, que llegaron a este negocio por motivos muy diferentes. Sus testimonios ayudan a entender cómo funcionaban los estudios webcam, cuánto retenían los intermediarios, qué relación se creaba con los clientes habituales y cuáles eran los riesgos personales de este trabajo.

Cómo funcionaban las plataformas de modelos webcam

La interfaz de estas plataformas estaba diseñada para que el usuario pudiera elegir rápidamente entre numerosos perfiles. Después de confirmar que era mayor de edad, accedía a una página con fotografías de modelos conectadas en ese momento.

Al entrar en una sala pública, varios usuarios podían conversar con la modelo y enviarle propinas. Los clientes que querían una atención individual podían pasar a una sesión privada, normalmente facturada por minuto. El objetivo de la modelo era mantener el interés del público y conseguir que algunos usuarios permanecieran en la sala o pagaran por una conversación privada.

El reportaje original utilizaba como ejemplo una de las grandes plataformas estadounidenses de vídeo para adultos. Según los datos citados entonces, alrededor de 65.000 modelos habían proporcionado sus datos de identificación para poder trabajar en la plataforma.

También se citaban datos de SimilarWeb según los cuales el sitio recibía aproximadamente 329 millones de visitas mensuales en aquella época. Como comparación, el popular portal ucraniano EX.ua, que acababa de ser cerrado, registraba alrededor de 36,6 millones de visitas.

Una industria accesible, aunque controvertida

La plataforma mencionada en el reportaje no era un caso aislado. Ya existían numerosas páginas internacionales de características similares, muchas de ellas administradas desde Estados Unidos y otros países donde la actividad podía desarrollarse dentro de un marco comercial regulado.

En Ucrania la situación era diferente. En el momento de publicación del reportaje original, este tipo de actividad se analizaba en el contexto del artículo 301 del Código Penal de Ucrania, relativo a la producción y distribución de material pornográfico.

Según el artículo original, a principios de noviembre de 2016 las autoridades habían descubierto un estudio en Ivano-Frankivsk. A pesar del riesgo legal, continuaban funcionando estudios donde mujeres —y en algunas plataformas también hombres— realizaban espectáculos online para clientes extranjeros.

Muchas modelos intentaban ocultar su país real de residencia y algunas plataformas permitían bloquear el acceso desde determinadas regiones. Sin embargo, detalles como el entorno de la habitación, el idioma o el acento podían revelar que una persona procedía de Ucrania u otro país de Europa del Este.

Alina: cómo empezó a trabajar como modelo webcam

Alina —nombre modificado en el reportaje— entró en este negocio a los 19 años, principalmente por curiosidad. Había recibido a través de una red social una invitación para una entrevista de trabajo.

Los requisitos parecían completamente normales: conocimientos de inglés, capacidad para utilizar un ordenador, disciplina y facilidad para comunicarse. Lo único que destacaba era el salario atractivo y la posibilidad de trabajar con horarios flexibles, incluidos turnos nocturnos. Para una estudiante universitaria de Economía, la propuesta resultaba especialmente conveniente.

La contratación fue rápida. Su lugar de trabajo estaba dentro de un apartamento acondicionado como estudio: una cama doble, una mesa, un ordenador, iluminación potente y una cámara web. Según su relato, en el apartamento había otras nueve habitaciones similares, armarios para las pertenencias de las trabajadoras y una cocina común.

La formación consistía principalmente en aprender a utilizar varias plataformas, configurar correctamente la cámara y seguir un manual preparado a partir de la experiencia de otras modelos.

Los turnos duraban aproximadamente seis horas. Alina recuerda que pronto hizo amistad con otras trabajadoras del estudio y que prefería los turnos nocturnos.

«Lo he conseguido por mí misma»

Como muchas otras chicas que entraban en la industria, Alina inicialmente pensaba que permanecería allí solo durante un corto periodo. Sin embargo, según el reportaje, siete años después continuaba trabajando como modelo webcam.

Con el tiempo dejó el estudio y comenzó a trabajar desde casa. La principal ventaja era económica: ya no tenía que entregar aproximadamente la mitad de sus ingresos al intermediario. A cambio, trabajar por cuenta propia requería mayor disciplina y organización.

Sus estudios universitarios quedaron progresivamente en segundo plano. Alina explicaba que para ella el trabajo había terminado convirtiéndose en una forma de comunicación con clientes habituales. Varias veces por semana se preparaba, se maquillaba, elegía ropa y se conectaba para conversar con ellos.

Según su propio testimonio, podía ganar varios miles de dólares al mes trabajando alrededor de cinco horas diarias. Además del dinero recibido a través de las plataformas, algunos clientes habituales le enviaban regalos o pagaban determinados gastos y viajes.

Una parte importante del negocio no dependía exclusivamente del contenido erótico. Los clientes habituales hablaban sobre su vida personal, sus relaciones, el trabajo y sus problemas cotidianos. Para algunos hombres, la modelo terminaba desempeñando también el papel de confidente.

Alina explicaba que algunos clientes llegaban a considerar aquella relación como algo verdaderamente personal. Algunos incluso se enamoraban. Ella aseguraba que evitaba prometer amor o matrimonio a cambio de dinero.

El reportaje mencionaba incluso un caso en el que un cliente había llevado a los tribunales a una modelo después de que ella aceptara supuestamente casarse con él a cambio de dinero y un anillo y posteriormente afirmara que se trataba de una broma.

Svitlana: cuando la necesidad económica lleva al estudio webcam

La experiencia de Svitlana fue muy diferente. Cuando fue entrevistada llevaba casi dos años trabajando en un estudio. En su caso, no había entrado por curiosidad, sino por problemas económicos.

El estudio estaba situado en el centro de Kyiv. Durante su primer día la colocaron frente a una cámara y le entregaron una hoja con expresiones frecuentes utilizadas en las conversaciones con clientes extranjeros, acompañadas de traducciones.

Al principio se mostraba muy reservada. Evitaba desnudarse frente a la cámara y escuchaba con preocupación las historias de otras modelos sobre lo que ocurría durante las transmisiones.

Sin embargo, al terminar su primera semana comprobó que había ganado muy poco. Según Svitlana, las promesas de que era posible conseguir buenos ingresos simplemente conversando sin realizar contenido explícito no coincidían con lo que ella observaba dentro del estudio.

Con el tiempo comenzó a invertir dinero en ropa, lencería y otros elementos utilizados durante las transmisiones. Algo que inicialmente le parecía extraño terminó convirtiéndose en un gasto habitual relacionado directamente con sus ingresos.

En los primeros meses disfrutaba de la atención de los visitantes. Recibía cumplidos, mensajes de admiración e incluso invitaciones para viajar. Según ella, esta atención aumentó su confianza y autoestima.

Pero también ocurrió otro proceso. Poco a poco, su vida virtual empezó a ocupar una parte cada vez mayor de su vida real. Llegó a recordar perfectamente los nombres de clientes habituales, sus problemas, sus mascotas o incluso la edad de sus hijos mientras perdía contacto con algunas amistades fuera del trabajo.

Qué buscan los clientes de las modelos webcam

Svitlana dividía a los visitantes de su sala en varios grupos. Algunos intentaban comportarse como caballeros interesados en conocerla personalmente; otros utilizaban el humor y las provocaciones para llamar la atención; otros llegaban con peticiones muy concretas; y algunos simplemente intentaban obtener contenido sin pagar.

Más allá de esas categorías, una característica se repetía: el anonimato permitía a muchos usuarios hablar de fantasías o deseos que probablemente no expresarían de la misma forma en su vida cotidiana.

Las peticiones podían ser muy diferentes. En una sesión privada, por ejemplo, un cliente pidió a Svitlana que leyera al mismo tiempo El idiota de Dostoyevski. Otro usuario pagaba únicamente para verla cambiarse los zapatos. Otro quería enseñarle vestidos nuevos y preguntarle cómo le quedaban.

Sin embargo, según ella, la mayoría de los clientes solicitaban formatos mucho más habituales dentro de estas plataformas.

Svitlana también explicaba que no era necesario tener una apariencia excepcional para empezar a trabajar como modelo webcam. La iluminación, el ángulo de la cámara, el maquillaje y posteriormente los filtros permitían modificar mucho la imagen.

El conocimiento de inglés tampoco era necesariamente avanzado. Algunas trabajadoras aprendían rápidamente un vocabulario reducido que utilizaban de forma repetitiva durante las conversaciones.

Cómo funcionaban los estudios webcam en Ucrania

Los estudios no solo proporcionaban habitaciones y equipos. También enseñaban a las trabajadoras a utilizar las plataformas, gestionar las conversaciones, proteger parcialmente su privacidad y cumplir las reglas establecidas por cada sitio.

Las grandes plataformas tenían restricciones sobre determinadas conductas y tipos de contenido. Los estudios explicaban estas normas a las modelos para reducir el riesgo de que una cuenta fuera bloqueada.

Para comprender mejor el funcionamiento del negocio, la autora del reportaje se presentó ante el administrador de uno de estos estudios como posible candidata a modelo.

Según la información que recibió, el estudio podía quedarse con alrededor del 60 % de los ingresos obtenidos por la modelo.

A cambio, ofrecían el lugar de trabajo, equipos, asistencia técnica, organización de pagos, sesiones fotográficas, incentivos y otras ventajas. Una función especialmente importante era convertir los ingresos recibidos a través de las plataformas internacionales en dinero disponible para las trabajadoras.

Cuando la periodista preguntó por la legalidad de la actividad, el administrador aseguró que el estudio no estaba infringiendo la ley y sostuvo que una modelo podía permanecer completamente vestida frente a la cámara si así lo deseaba.

Svitlana veía el sistema de forma muy diferente. Consideraba que algunos estudios presionaban progresivamente a las trabajadoras para aumentar el contenido que ofrecían y así incrementar los ingresos.

En uno de los testimonios más preocupantes del reportaje, afirmó que en un estudio donde había trabajado anteriormente se ofrecían pequeñas cantidades de anfetaminas a algunas trabajadoras durante los turnos para mantenerlas activas durante más tiempo. Según Svitlana, decidió abandonar aquel lugar precisamente porque no quería desarrollar además una dependencia de drogas.

Los riesgos del trabajo webcam: grabaciones, chantaje y privacidad

Uno de los principales riesgos para las modelos era perder el control de las imágenes una vez transmitidas por Internet.

Algunos usuarios grababan las sesiones públicas o privadas y posteriormente redistribuían los vídeos en otras páginas. También existía el riesgo de chantaje contra las propias modelos.

Svitlana explicaba que era imposible garantizar que una transmisión no hubiera sido grabada por algún usuario. Según su testimonio, buscando su antiguo nickname en Internet ya podían encontrarse capturas de pantalla procedentes de vídeos en los que aparecía.

Esta pérdida de control sobre fotografías y vídeos puede continuar muchos años después de abandonar la plataforma original. Una misma imagen puede aparecer posteriormente en páginas para adultos, redes sociales, foros o incluso perfiles creados por terceros.

Según Svitlana, algunas modelos consideraban que uno de los posibles caminos para salir de la industria era iniciar una relación con uno de sus clientes habituales. Ambas entrevistadas conocían casos de compañeras que habían terminado casándose con clientes o trabajando posteriormente como escorts.

Las dos protagonistas tenían una visión muy diferente de su trabajo. Alina aseguraba sentirse cómoda y haber encontrado una forma de vida que le resultaba satisfactoria. Svitlana, en cambio, describía sentimientos de vacío, aislamiento y desgaste emocional.

Su consejo para una mujer que estuviera considerando entrar en el negocio era tajante: recomendaba no empezar. Sin embargo, en el momento de la entrevista ella misma todavía continuaba trabajando en la industria.

¿Qué significa esto si conoce a una mujer online?

Trabajar o haber trabajado como modelo webcam no convierte a una persona en estafadora. Sin embargo, existe un problema importante para quienes mantienen relaciones exclusivamente por Internet: las fotografías y los vídeos de una modelo pueden reutilizarse durante años y aparecer posteriormente en perfiles de citas, redes sociales o cuentas creadas por terceros.

También puede ocurrir que un hombre mantenga durante meses una relación online sin conocer la identidad real, el nombre completo o la actividad profesional de la persona con la que habla. Si sospecha que una mujer con la que se comunica puede trabajar o haber trabajado en este sector, podemos ayudarle a identificar a una modelo webcam de Ucrania o Rusia y comprobar los perfiles relacionados con las fotografías que utiliza.

Si únicamente dispone de una fotografía, también podemos intentar identificar a una persona a partir de una imagen. Y si además mantiene una relación en un sitio de citas y necesita comprobar nombre, edad, residencia u otros datos proporcionados por ella, puede consultar nuestro servicio de verificación de mujeres de Ucrania, Rusia y Kazajistán.

Imagen: Malika Favre.

Fuente del reportaje original: Anastasiia Pashynska, Espreso, 2016.